martes

Tirás por la ventana los últimos recuerdos en el momento que te dejaron de hacer bien, y de hacer mal también. En ese minuto, en el que te cuesta definir bien los detalles, las sensaciones, el sentimiento producido en el instante del recuerdo. Ahí, cuando no sentís que pasan por el corazón, ni te tocan el alma, ahí, en ese segundo te das cuenta que es hora de hacer limpieza. Hay que tirar la ropa sucia nena, y la rota también.

Dijiste que no querías olvidar nunca y encima lo prometiste.

(Mentirosa.)

Mirate ahora sonriéndole por última vez, con un pequeño dejo de nostalgia, al domingo ese de otoño, a un almuerzo, a la tarde del mes cinco, a una manotada de palabras. Hasta le tirás una mueca a la noche en que la verdad te recorrió como hielo la columna vertebral, al último round de… bueno, eso… bajo agua para nada bendita.

(Mentirosa. Mentirosa.)

-¿Desde cuándo vos queriendo huir del aquel sentimiento de cuatro letras e irte detrás de labios nuevos? –Ese sentimiento y los labios viejos empezaron a huir primero de mí, no me digas nada.

Le decís en el oído chau césped. Chau dislocación en el cuello y por ende, chau brazo-almohada. Chau beso de buenas noches. Chau manos juntas. Chau piel. Chau lunar en el cuello. Chau…

-En serio, ¿de verdad ya no te vas a acordar más que alguna vez dormiste encima de dibujitos animado? –Si, no jodas corazón.

Te paras en seco. ¿Cómo te vas a olvidar de eso?
Mirás las tres bolsas de consorcio que llenaste en media hora. ¿Qué vas a hacer con tu cabeza vacía? Empezaste a tirar como si necesitaras espacio para archivar imágenes nuevas que no existen, que nunca llegan. Já, ¿Qué acaso dormiste encima de algún otro dibujo animado? ¿Qué hay alguna otra estación para recordar?

-Ay nena… Algún día me voy a cansar de tus ataques de histeria. No seas tonta, deja eso ahí y vayámonos a merendar, no te apresures, ya nos van a engualichar cuando menos lo esperes. – Ya sé, perdón. Simplemente creí que éste era el momento. Vamos que ya está hirviendo el agua.

2 comentarios:

Juan Francisco Sánchez dijo...

no me hagas poner triste si? un besote amiga!

Antonella dijo...

Qué bárbaro.
Escribís hermoso, Anto!